Nutrición en el deporte de élite

Aparece hoy en la edición digital del Abc una interesante entrevista al doctor Alberto Dolci, responsable desde 2002 del área Bioquímica de MilanLab. Se hace eco de la importancia de la nutrición en el deporte de alto nivel, no hay opción a rendimiento sin vigilar este aspecto e incorporarlo en un hábito más en el día a día de cada deportista. Resumimos las palabras del Dr. Dolci e incorporamos algunas referencias de estudios que nos aclaren evidencia al respecto.

Agua y estado de hidratación

Textualmente, Dolci manifiesta “El agua es la base de todo. El elemento más importante para que todos los mecanismo bioquímicos funcionen correctamente. Si un jugador está deshidratado, no solo nunca logrará sacarle provecho a su entrenamiento, sino que además correrá elevado riesgo de lesión. Aquí en el Milán, desde pequeños, les inculcamos la relevancia del agua. Todos los niños de nuestra cantera están obligados a ir al campo de entrenamiento con una botella de agua y el entrenamiento se detiene cada quince minutos para que beban. Y en el primer equipo, tienen análisis de orina diarios para saber su nivel de hidratación. Si no cumplen los parámetros fijados, tienen el deber de beber el agua que les hace falta“:

La deshidratación está vinculada con una reducción en el rendimiento físico y cognitivo (1). El estado de hidratación refleja el equilibrio entre la ingesta de agua y su pérdida. La ingesta de agua incluye, aproximadamente, el 20% vía agua presente en alimentos sólidos y el 80% en forma de agua potable y otros líquidos (zumos, etc)(2-3). Podemos deducir que la ingesta de agua, aunque en su mayoría impulsado por la sed, depende de muchos factores, tales como disponibilidad, preferencias y hábitos en el tipo de alimentos sólidos y líquidos. Perdemos agua fundamentalmente en orina, sistema respiratorio, heces y sudor (4). La pérdida de agua en un sujeto será por lo tanto muy variable, en el caso de deportistas (si tenemos en cuenta el agua perdida por el sudor) parece ser que habrá que vigilar la ingesta, más allá de parámetros aislados como esperar a tener sed.

A fecha 2016, para la población general, el conocimiento sobre el consumo de agua y su relación con el estado de hidratación es mñas bien escaso.

Durante el ejercicio, la hipohidratación se asocia con aumento de la temperatura corporal, tensión cardiovascular, disminución del volumen sistólico y niveles séricos de sodio (5). Esto se producirá con mayor frecuencia después del entreno o competición, debido a la abundante sudoración (6). Sólo una deshidratación del 1 al 2% del peso corpora ya compromete la función fisiológica y aumenta el riesgo de lesión. Serie de consecuencias que se producen cuando nos deshidratamos en el deporte:

  • Disminución del volumen de sangre
  • Lo anterior causa un aumento compensatorio en el ritmo cardiaco
  • Seguido de una disminución del volumen de eyección
  • Lo anterior es debido a un aumento del ritmo cardiaco y disminución del tiempo de llenado del corazón
  • Aumento notable de la temperatura corporal
  • Lo anterior provocará un mayor esfuerzo cardiovascular (aumento de la frecuencia cardiaca adicional de 3 a 5 latidos por cada 1% de pérdida de peso corporal)
  • Lesión en el sistema músculo-esquelético: debido a la velocidad en la degradación del glucógeno, temperatura muscular elevada e incremento de los niveles de lactato.
  • Pérdida de fuerza muscular (7)

Vitamina D

En relación a la vitamina D, el Dr. Dolci dice “Es toda una revolución. Un estudio publicado en Estados Unidos hace seis meses demuestra que la vitamina D tiene un efecto ergogénico. Hasta hoy, no se pensaba que fuera así. Sabíamos que tenía efectos muy beneficiosos en los huesos y en el sistema inmunitario, pero ahora además sabemos que es un gran aliado para la potencia muscular. Eso sí, la vitamina D no se elimina por la orina por lo que se debe tomar en su justa medida»

OJO, en el artículo se recoge que MilanLab trabaja “codo a codo” con Nutrilite “empresa con más de ochenta años de experiencia en el mundo de la investigación, el desarrollo y la producción de complementos alimenticios y vitaminas“.

La deficiencia en vitamina D afecta al riesgo de lesión, frecuencia y duración de la misma (8). En este estudio NO se encontraron hallazos en relación a la vitamina D y la masa muscular o la fuerza de agarre en adolescentes varones (9)

Mientras que la deficiencia de vitamina D ha sido asociada con debilidad muscular (10-11) NO se ha descrito ningún mecanismo etiológico específico.

La literatura disponible en este sentido nos pueden mostrar cierto grado de evidencia en 3 líneas: vitamina D y morfología muscular, cambios relacionados con la edad en la función muscular y la presencia de receptores de vitamina D en las células musculares. Sin embargo, en el rendimiento deportivo, el niveles es claramente multifactoria y hasta hoy NO hay pruebas para apoyar a afirmación de que la deficiencia en la vitamina D limitará el rendimiento,

Tests genéticos

En el apartado genético, el doctor afirma “El cincuenta por ciento del éxito del cuerpo de Cristiano es genético. Pero que no se confunda la gente. La genética también se cuida. Quiero decir que es tan importante tener una buena genética como conocerla. Se puede modificar tu genética si sabes las carencias que tiene y eso tiene un valor incalculable. Por ejemplo, nosotros tenemos en la actual plantilla del Milán cuatro jugadores cuyos test genéticos nos han dicho que no absorben correctamente la vitamina B9, muy presente en lo verde, en las ensaladas.Este tipo de vitamina sirve para la producción de los glóbulos rojos, fundamentales para la resistencia. Gracias a estos test genéticos podemos ponerle solución al déficit de vitamina B9 que sufren estos cuatro futbolistas y, por tanto, su rendimiento no queda mermado

Mucho se está hablando de la nutrigenómica en los últimos tiempos. El aumento de la necesidad de que el uso de la nutrición personalizada en pacientes está en aumento. Reconozco que se trata de una disciplina interesante, que dará que hablar, con muchísimas áreas en las que profundizar y desde diferentes perspectivas que engloban: ética, medicina, genética y nutrición.

Si hacemos una búsqueda a la evidencia existente, encontraremos un gran número de casos relacionados con poliformismos. Las pruebas de la nutrigenómica y varias enfermedades relacionados con la dieta son todavía insuficientes.

Ácido fólico o vitamina B9

El caso genético se ha utilizado en el caso de los jugadores del Milán para detectar malabsorción de la vitamina B9 en varios jugadores.

La actividad física intensa puede alterar el estado del ácido fólico, vitamina directamente vinculada con la homocisteína. El ácido fólico es una vitamina que necesita un número de enzimas esenciales para el metabolismo de la síntesis de ADN y aminoácidos (12). Este nutriente es un importante co-factor en la vía de la metionina, la fuente más importante de grupos metilo en el organismo humano (13). Un bajo consumo de ácido fólico se sabe que contribuye a un aumento de los niveles de homocisteína, como resultado de su interrelación con el metabolismo de la metionina (13). Encontramos en este estudio (12) ingesta inadecuada de ácido fólico en varios deportes.

En relación al deporte de alto nivel, la exigencia física puede llevar a alterar los requisitos de algunos micronutrientes (12) así que elegir cuidadosamente los alimentos, teniendo en cuenta calidad y cantidad de ingesta es fundamental, además, esto va a variar en función del ejercicio realizado (13).

Los niveles plasmáticos de homocisteína se consideran un factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular (14). La actividad física intensa AUMENTA las concentraciones de homocisteína en plasma (15). Algunos mecanismos por lo que esto puede ocurrir son (16):

  • lesión de las células endoteliales
  • lo anterior, estimula el crecimiento celular del músculo liso vascular
  • aumento de la adhesividad de las plaquetas
  • aumento de la oxidación del colesterol LDL y la deposición en la pared arterial
  • activación de la cascada de coagulación

Estos niveles de homocisteína pueden estar influidos por la duración, intensidad y tipo de ejercicio, pero también los factores genéticos pueden tener relación (17).

Otros autores sin embargo, se inclinan por otros mecanismos para explicar el aumento de homocisteína debido al ejercicio físico intenso (15,18):

  • aumento de la producción de radicales libres
  • aumento de las formas metiladas como la creatina y acetilcolina
  • aumento del pool de aminoácidos como consecuencia del catabolismo proteico

Antiinflamatorios:  fármacos 

Para finalizar, el relación a los antiinflamatorios, “En las paredes de los vestuarios de Milanello tenemos colgados los graves efectos secundarios que producen los antiinflamatorios. Lo hacemos para concienciar a todos: desde a un benjamín a la estrella del primer equipo. Destruyen plaquetas y otros tipos de células que circulan por la sangre. Un futbolista debe combatir la inflamación con antiinflamatorios naturales y el mejor es, sin duda, el omega 3“.

Fármacos antiinflamatorios

Tanto en élite como aficionados, la búsqueda de recuperar en menor tiempo y competir a mayor rendimiento, ha provocado que se acuda a “mitigadores de dolor”. La realidad es que se está extendiendo el uso de ibuprofeno y otros fármacos no esteroideos (AINE) antes, durante y en el post entreno.

Los AINE son fármacos no esteroideos y evitan la producción de prostaglandinas por parte del organismo. Las prostaglandinas son sustancias producidas de forma natural por el cuerpo que actúan como mediadores para una variedad de funciones fisiológicas que incluyen la protección de la mucosa del estómago y la regulación de la presión arterial. También median en el dolor e inflamación.

En ocasiones las AINE pueden causar sangrado o malestar estomacal o gastrointestinal.

A día de hoy, NO existe evidencia en una mejora en el rendimiento real y el consumo de ibuprofeno, además, enmascarar el dolor, lleva como daño colateral el incremento de riesgo de lesión.

Ingerir 400 mg de ibuprofeno cuatro horas antes del ejercicio reduce la percepción de dolor muscular, pero no evita lesiones. Hay estudios que indican que el uso de ibuprofeno en el Ironman incrementa el riesgo de sufrir hiponatremia, posiblemente, por la función alterada del riñón (19)

Conclusiones

En relación al agua y hidratación, me declaro a favor de los comentarios realizados por el el Dr. Dolci. Deporte y estado de hidratación van de la mano y asegurar un buen estado en este sentido, antes, durante y después del entreno y competición, tendrá impacto en el rendimiento del deportista.

En cuanto al papel de la vitamina D, no encuentro evidencia que me haga inclinar por suplementar por defecto en este sentido, con el fin de mejorar el rendimiento.

Tests genéticos, sin utilidad en este momento. Interesante línea de trabajo para un futuro, quizás inmediato, pero a día de hoy, no los recomiendo, por una cuestión coste y utilidad de los resultados.

B9, en caso de estar practicando deporte de alto nivel, no descartar suplementar en esta vitamina. Hay que mirar el caso e intentar llevar una dieta adecuada, pero puede no ser suficiente. Repito, deporte de cierto nivel de desgaste.

Ibuprofeno, estoy de acuerdo con lo que afirma Alberto Dolci. Debe reservarse su uso para determinados casos y jamás vincularlo con el rendimiento.

Fuentes,

(1) EFSA. Scientific opinion on the substantiation of health claims related to water and maintenance of normal physical and cognitive functions (id 1102, 1209, 1294, 1331), maintenance of normal thermoregulation (id 1208) and “basic requirement of all living things” (id 1207) pursuant to article 13(1) of regulation (ec) no 1924/2006. EFSA J. 2011, 9, 2075–2091

(2) Tack, I. Effects of water consumption on kidney function and excretion. Nutr. Today 2010, 45, S37–S40.

(3) Perrier, E.; Vergne, S.; Klein, A.; Poupin, M.; Rondeau, P.; Le Bellego, L.; Armstrong, L.E.; Lang, F.; Stookey, J.; Tack, I. Hydration biomarkers in free-living adults with different levels of habitual fluid consumption. Br. J. Nutr. 2013, 109, 1678–1687.

(4) Malisova, O.; Bountziouka, V.; Panagiotakos, D.B.; Zampelas, A.; Kapsokefalou, M. The water balance questionnaire: Design, reliability and validity of a questionnaire to evaluate water balance in the general population. Int. J. Food Sci. Nutr. 2012, 63, 138–144

(5) Volpe, Stella L., Poule, Kristen A., & Bland, Erica G. (2009). Estimation of prepractice hydration status of National Collegiate Athletic Association division 1 athletes. Journal of Athletic Training, 44(6), 624-629

(6) Oppliger, Robert A., and Bartok, Cynthia. (2002). Hydration testing of athletes. Sports Med, 32(15). 959-971

(7) Casa, Douglas J., Armstrong, Lawrence E., Hillman, Susan K., Montain, Scott J. (2000). National Athletic Trainers’ Association Position Statement: Fluid replacement for athletes. Journal of Athletic Training, 35(2), 212-224.

(8) Halliday T, Peterson N, Thomas J, et al. Vitamin D status rrelative to diet, lifestyle, injury, and illness in college athletes. Med Sci Sports Exerc. 2011;43:335–43

(9) El-Hajj G, Nabulsi M, Tamim H, et al. Effect of vitamin D replacement on musculoskeletal parameters in school children: a randomized controlled trial. J Clin Endocrinol Metab. 2006;91:405–12

(10) Ceglia L. Vitamin D and skeletal muscle tissue and function. Mol Aspects Med. 2008;29:407–14.

(11) Russell J. Osteomalacic myopathy. Muscle Nerve. 1994;17:578–80

(12) Woolf K, Manore MM. B-vitamins and exercise: does exercise alter requirements? Int J Sport Nutr Exerc Metab. 2006;16(5):453–484

(13) Herrmann M, Obeid R, Scharhag J, Kindermann W, Herrmann W. Altered vitamin B12 status in recreational endurance athletes. Int J Sport Nutr Exerc Metab. 2005;15:433–441

(14) Murakami H, Iemitsu M, Sanada K, Gando Y, Ohmori Y, Kawakami R, Sasaki S, Tabata I, Miyachi M. Associations among objectively measured physical activity, fasting plasma homocysteine concentration, and MTHFR C677T genotype. Eur J Appl Physiol. 2011.

(15) Venta R, Cruz E, Valcárcel G, Terrados N. Plasma vitamins, amino acids, and renal function in postexercise hyperhomocysteinemia. Med Sci Sports Exerc. 2009;41:1645–1651.

(16) Gelecek N, Teoman N, Ozdirenc M, Pinar L, Akan P, Bediz C. Influences of acute and chronic aerobic exercise on the plasma homocysteine level. Ann Nutr Metab. 2007;51(1):53–58. doi: 10.1159/000100821

(17) Ruiz JR, Hurtig-Wennlöf A, Ortega FB, Patterson E, Nilsson TK, Castillo MJ, Sjöström M. Homocysteine levels in children and adolescents are associated with the methylenetetrahydrofolate Reductase 677C > T genotype, but not with physical activity, fitness or fatness: the European youth heart study. Br J Nutr. 2007;97:255–262. doi: 10.1017/S0007114507280535.

(18) Borrione P, Rizzo M, Spaccamiglio A, Salvo RA, Dovio A, Termine A, Parisi A, Fagnani F, Angeli A, Pigozzi F. Sport-related hyperhomocysteinaemia: a putative marker of muscular demand to be noted for cardiovascular risk. Br J Sports Med. 2008;42:894–900

(19) Wharam PC, Speedy DB, Noakes TD, Thompson JM, Reid SA, Holtzhausen LM. NSAID use increases the risk of developing hyponatremia during an Ironman triathlon. Medicine and Science Sports and Exercise. 2006 Apr; 38(4): 618-22.

L-glutamina, un poco de evidencia

El uso de L-glutamina como suplemento nutricional en el ámbito deportivo y clínico se puso de moda en los años 90, década en la que se publicaron muchos estudios en la que se encontró los beneficios de atenuar el descenso de los niveles en plasma y tejidos de este aminoácido (AA) (1).

Algunas de las funciones en las que participa la L-glutamina son:

  • Puede ser empleado como combustible oxidable
  • Sustrato para la síntesis de nucleótidos
  • Modulador del metabolismo intermedio de aminoácidos (2)
  • Expresión Heart Shock Protein (HSP)(3)
  • Es un componente del glutatión (GHSH), es decir, del sistema de defensa antioxidante (4)

En el ámbito de la nutrición clínica, algunos estudios de interés:

(5) Aún siendo un AA no esencial, puede tornarse en esencial en situaciones de inflamación, tales como infección o lesión. La glutamina es esencial para la proliferación celular, actúa como combustible respiratorio y puede mejorar la función de las células inmunes estimuladas.

(1) La producción endógena de glutamina puede ser insuficiente en caso de enfermedad. La escasez de este AA lo podemos ver reflejado en el descenso plasmático. La mayor parte de glutamina que producimos a nivel endógeno se realiza en el músculo esquelético. En el caso de pacientes en los que se vaya a producir una pérdida de masa muscular debido a su inmovilidad, la administración de glutamina parece ser esencial.

(6) Durante el ejercicio física se produce un descenso en los niveles plasmáticos de glutamina y esto puede afectar a las concentraciones en plasma de IL-6 (interleucina-6, citocina con actividad antiinflamatoria y proinflamatoria). La suplementación con glutamina atenúa la disminución plasmática de este AA inducida por la actividad física.

(7-8) Estos dos estudios también confirman que suplementar de forma oral con L-glutamina en una dosis de 0.1 gr/Kg presenta beneficios a la hora de prevenir esta caída en plasma de glutamina provocada por el ejercicio físico.

Controversia

En 2011 se publicó un consenso por el que NO se recomienda la suplementación con L-glutamina en el ámbito deportivo. El motivo son el “baile” de datos en estudios en los que las dosis eran o bien fijas (20-30 gramos/día) o variable (0.3-0.5 gr/Kg/día) o incluso, combinado con carbohidratos (9-11)

Los diferentes resultados que la suplementación en glutamina ofrece según el ámbito clínico o deportivo, podrían ser debido a que hay estudios que defienden que los depósitos de glutamina no pueden agotarse vía actividad física (12).

En forma de dipéptido

Cuando ingerimos glutamina vía oral o enteral en forma libre, este aminoácido es principalmente metabolizado en el intestino, motivo que explicaría el pobre efecto que tiene en otros tejidos, o por ejemplo, células del sistema inmunitario. Una posible alternativa para solucionar esto es la administración exógena de L-glutamina junto con otro aminoácido, por ejemplo, L-alanina, es decir, un dipéptido. Esta L-glutamina administrada en forma de dipéptido podría permitir su metabolización por enterocitos, procedente directamente del sistema circulatorio (13) incrementándose su disponibilidad para otros tejidos y sistema inmunitario. En este sentido, parece interesante considerar la ingesta de L-alanina para permitir una mayor disponibilidad de glutamina que podrá ser usada posteriormente en función de las demandas de diferentes tejidos (14)

Efecto antioxidante

Los estudios in vivo, muestran que ya sea en forma de dipéptido o su forma libre, la suplementación con L-glutamina permite incrementar la concentración en tejidos de GSH, atenuando el daño por estrés oxidativo, provocado por la actividad física de larga duración (4).

Este efecto antioxidante se atribuye al suministro de L-glutamato, procedente de L-glutamina, especialmente del plasma a las células inmunes y músculos esquelético (2).

Cuando la L-glutamina es transportada la interior de las células, de forma simultánea promueve la captación de agua e incrementa la captación del ión sodio Na+ y libera al ión potasio K+, proceso que permite incrementar la hidratación y volumen celular (15)

Suplementación de glutamina en el deporte

La glutamina es el AA libre más abundante en el músculo y plasma y se utiliza a tasas muy altas por los leucocitos para proporcionar energía así como biosíntesis de nucleótidos. El ejercicio prologando se asocia con una disminución de la concentración plasmática de glutamina y se ha planteado como posible causa en la afectación del sistema inmune (16)

Mientras que encontramos amplísima evidencia en el efecto beneficioso de la suplementación con glutamina en la función intestinal, morbilidad y mortalidad y otros aspectos  en la función de las células inmunes de pacientes traumatizados o enfermos, estos mismos resultados no se han podido repetir en la práctica deportiva (17)

Conclusión

Tenemos acceso a día de hoy a mayor evidencia de los beneficios de la suplementación con L-glutamina en el ámbito clínico, que en la aplicación deportiva, en el que queda mucho camino por recorrer.

Fuentes,

(1)  Wernerman J: Clinical use of glutamine supplementation. J Nutr 2008, 138:2040S–2044S

(2)  Newsholme P: Why is L-glutamine metabolism important to cells of the immune system in health, postinjury, surgery or infection? J Nutr 2001, 131:2515S–2522S. discussion 2523S-2514S

(3)  Heck TG, Scholer CM, de Bittencourt PI: HSP70 expression: does it a novel fatigue signalling factor from immune system to the brain? Cell Biochem Funct 2011, 29:215–226

(4) Cruzat VF, Tirapegui J: Effects of oral supplementation with glutamine and alanyl-glutamine on glutamine, glutamate, and glutathione status in trained rats and subjected to long-duration exercise. Nutrition 2009,
25:428–435

(5)  Newsholme P: Why is L-glutamine metabolism important to cells of the immune system in health, postinjury, surgery or infection? J Nutr 2001, 131:2515S–2522S. discussion 2523S-2514S

(6) Roth E: Nonnutritive effects of glutamine. J Nutr 2008, 138:2025S–2031S.

(7) Gleeson M, Nieman DC, Pedersen BK: Exercise, nutrition and immune function. J Sports Sci 2004, 22:115–125.

(8)  Hiscock N, Petersen EW, Krzywkowski K, Boza J, Halkjaer-Kristensen J, Pedersen BK: Glutamine supplementation further enhances exercise-induced plasma IL-6. J Appl Physiol 2003, 95:145–14

(9)  Hiscock N, Pedersen BK: Exercise-induced immunodepression– plasma glutamine is not the link. J Appl Physiol 2002, 93:813–822.

(10)  Castell LM, Poortmans JR, Leclercq R, Brasseur M, Duchateau J, Newsholme EA: Some aspects of the acute phase response after a marathon race, and the effects of glutamine supplementation. Eur J Appl Physiol Occup
Physiol 1997, 75:47–53.

(11) Krzywkowski K, Petersen EW, Ostrowski K, Kristensen JH, Boza J, Pedersen BK: Effect of glutamine supplementation on exercise-induced changes in lymphocyte function. Am J Physiol Cell Physiol 2001, 281:C1259–C1265.

(12) Walsh NP, Gleeson M, Pyne DB, Nieman DC, Dhabhar FS, Shephard RJ, Oliver SJ, Bermon S, Kajeniene A: Position statement. Part two: maintaining immune health. Exerc Immunol Rev 2011, 17:64–103.

(13) Cruzat VF, Rogero MM, Tirapegui J: Effects of supplementation with free glutamine and the dipeptide alanyl-glutamine on parameters of muscle damage and inflammation in rats submitted to prolonged exercise. Cell Biochem Funct 2010, 28:24–30.

(14)  Cruzat VF, Pantaleao LC, Donato J Jr, de Bittencourt PI Jr, Tirapegui J: Oral supplementations with free and dipeptide forms of L-glutamine in endotoxemic mice: effects on muscle glutamine-glutathione axis and heat shock proteins. J Nutr Biochem 2014, 25:345–352.

(15) Usher-Smith JA, Huang CLH, Fraser JA: Control of cell volume in skeletal muscle. Biol Rev Camb Philos Soc 2009, 84:143–159.

(16) Parry-Billings, M., Budgett, R., Koutedakis, Y., Blomstrand, E., Brooks, S., Williams, C., Calder, P.C., Pillings, S., Baigre, R. and Newsholme, E.A. (1992). Plasma amino acid concentrations in the overtraining syndrome: possible effects on the immune system. Medicine and Science in Sports and Exercise, 24, 1353–1358

(17) Walsh, N.P., Blannin, A.K., Bishop, N.C., Robson, P.J. and Gleeson, M. (2000). Oral glutamine supplementation does not attenuate the fall in human neutrophil lipopolysaccharide-stimulated degranulation following prolonged exercise. International Journal of Sport Nutrition, 10, 39–50